En una interpretación basada en los aspectos rituales de la Danza de las Tijeras, con componetes de títeres, danza, y arreglos de la música tradicional con elementos de fusion, que promete llevarte a las mismas entrañas de esta danza ancestral Andina.
“Una pieza auténtica de danza ritual de los altos Andes del Perú. Los aspectos rituales incluye introducir objetos en la nariz. Sólo para gustos especiales” THE SCOTSMAN
“Un grado remarcable de elegancia y precision, sutil e hipnotizante” Puppeteers UK
“Es hecho por real con toda la ceremonia y los movimientos rituales, que hasta la Madre Tierra en Edinburgh es honorada” EDINBURGH GUIDE
Adaptación y Actuación: José Navarro ‘Pishtaco’
Títeres de guante: José Navarro
Títeres planos: Ayman Hmdom
Duración: 55 Minutos
Requerimientos Técnicos: Equipo de sonido y Luces
http://www.youtube.com/watch?v=PT3G9LUOLrc
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INFORMACION SOBRE EL SHOW
“Danzak” (Danzante de tijeras)
Información acerca de la Danza de las Tijeras
La naturaleza de la Danza de las Tijeras es de competencia, un contrapunto denominado en el idioma Quechua como Atipanakuy, en el que los danzaks o danzantes se enfrentan, cada uno con sus respectivos músicos, un arpista y un violinista que interpretan una gran variedad de tonadas con las que los danzantes cumplen una actuación alternada e independiente.
El vestuario es vistoso, muy colorido, y lleno de simbolismo. En el desafío los danzaks con gran habilidad siguen la línea melódica haciendo sonar en una de sus manos dos hojas de acero no unidas entre si, que se asemejan a las tijeras.
Es una expresión mestiza que combina elementos de origen español, como el vestuario y los instrumentos, con otros de raíces pre-hispánicas. Su práctica ha subsistido clandestinamente a pesar de las prohibiciones a las que fue sujeta por su vinculación a los ritos andinos y a la gran rebelión religiosa del siglo XVI en el sur andino denominada el Taki Onqoy que proclamaba la restauración del culto a las wakas regionales luego de la caída del Imperio Inca y la expulsión de los cultos católicos. Ha pasado de ser una expresión cultural regional a convertirse en símbolo y patrimonio artístico del Perú
En la danza se conservan ritos ancestrales, el culto a los dioses andinos como los Apus o el Tayta Wamani, o espíritu que vive en las montañas sagradas representado por su mensajero el cóndor.
Anualmente en Viernes Santo, el día en el que Cristo está muerto y el vínculo entre los muertos y los vivos se renueva, se celebra el ‘ensayo ceremonial’, que es un ritual de propiciación de la danza y la música. Todos los danzantes acuden a un lugar sagrado en el que los aprendices luego de mucho tiempo de práctica reciben el bautismo y un reconocimiento formal por parte del maestro. Se bebe aguardiente, chicha de jora, y se procede con la ceremonia del Pacha Tinka, que consiste en colocar el vestuario del danzante sobre el piso con los brazos extendidos a ambos lados, en seguida se realiza un gesto ritual de esparcir cañazo o chicha de jora sobre el traje y hacia los cerros, como haciendo un brindis e invocando al Wamani y a los antepasados en muestra de respeto y se les pide protección.
Un danzak no baila sin antes haber realizado la ceremonia del Pacha Tinka. Al compás de una tonada procede a vestirse y empieza su baile siguiendo rigurosa y ritualmente las etapas de la danza, empiezan con pasos sencillos y progresivamente realizan movimientos de composición más complicados, al final se realizan pruebas de valor, magia y actos temerarios como de fakirismo.
Esta danza es reconocida por Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.


